Recuerda que la verdadera lágrima no es la que cae de los ojos y resbala por la cara, sino la que duele en el corazón y resbala por el alma… esas lágrimas no necesitarán ser recordadas porque son las que nunca se olvidan.
Recordar es fácil para quién tiene memoria, olvidarse es difícil para quién tiene corazón.
Quien sabe amar
jamás hace sufrir.
Recordar es fácil para quién tiene memoria, olvidarse es difícil para quién tiene corazón.
Quien sabe amar
jamás hace sufrir.
Cuando conoces una persona y ésta se transforma en tu mundo, donde no hay cabida para nadie más… estás enamorada, estás ciega, él dice que te ama, te enamora, te llena de mimos, hace que tus días sean eternas primaveras; y sientes que no podría ser más perfecta la relación, pues cuando estás enamorada, todo te reluce, pareces más joven, te ríes de tonteras, todo es maravilloso y un sueño.
¿Qué pasa en nuestras vidas cuando el amor perfecto se rompe? ¿Cómo recogemos los pedazos de corazón destrozado que nos ha dejado? Porque lo amamos tanto que aún en esos trozos de corazón le seguimos amando, es un dolor tan grande que si no pones de tu parte puedes caer en una gran depresión.